El camino recorrido por María Eugenia Roballos
es novedoso y original para el diseño argentino. Desde su
profesión de diseñadora gráfica se ha especializado
en caligrafía y ha logrado hermanar dos actividades que bien
podrían ir por separado.
Junto a su socia Betina Naab1, ha creado el
primer estudio argentino dedicado a dar un servicio integral en
caligrafía. Desde este luminoso reducto ubicado en el barrio
de Palermo (en Buenos Aires), las diseñadoras reparten su
tiempo en múltiples actividades en torno a la disciplina.
Muchos de sus clientes buscan una marca realizada en caligrafía,
que según el punto de vista de las diseñadoras “ayuda
a diferenciar el producto o pieza gráfica del contexto, gracias
a sus características particulares logradas por la presencia
de la mano humana atrás de la creación de las letras.
Cada herramienta utilizada en el proceso de creación de una
marca caligráfica tiene características particulares
que se trasladan al diseño. Por ejemplo el tiralíneas
con su aspecto gestual y dinámico, el pincel para una imagen
más fluida y rítmica o la pluma metálica para
lograr atributos más formales y tradicionales.”
Roballos considera que el oficio también se construye con
trabajos seriados porque su formación universitaria en diseño
gráfico siempre implica una mirada diferente frente al problema,
al trato con el cliente y definitivamente al producto final.
Su actividad artística ocupa un lugar significativo en su
hacer profesional. Allí encuentra un camino de experimentación
con los trazos liberada de condicionamientos relacionados con el
diseño y las necesidades de un cliente. Este aspecto de la
caligrafía le permite conectarse con los signos de una manera
diferente que luego contribuye al trabajo mas esquemático.
S i algo caracteriza a María Eugenia Roballos es su pasión
por la difusión de la caligrafía. Su actividad como
docente y formadora es constante tanto en la Argentina como en el
exterior. En el estudio Roballos/Naab
ha logrado una plataforma de enseñanza donde se puede estudiar
caligrafía dentro de una estructura organizada por niveles
que permite una formación sólida de la disciplina.
Desde cursos específicos hasta talleres que abordan temas
satélites que giran alrededor de la caligrafía y la
complementan.
Sus alumnos provienen de diversas áreas, pero en los últimos
años ha habido un creciente número de diseñadores
gráficos que encuentran utilidad en la caligrafía
a la hora de diseñar tipografías.
La Argentina carece de una tradición en caligrafía.
Esto la ha liberado de tener que responder a algún “padre”
o “pionero” de la actividad. Hay mayor libertad, así
como también una responsabilidad inquietante. La diferencia
está puesta claramente en la formación de los que
ejercen la disciplina. En este sentido Roballos ha transitado un
largo camino de aprendizaje cuyos inicios se sitúan a la
temprana edad de 23 años.
Recién recibida de diseñadora gráfica en la
Universidad de Buenos Aires y recién casada, parte junto
a su marido a la ciudad de Milán. Su idea era hacer algún
master en tipografía, ya que de la carrera era la disciplina
que más le había atraído. Sin embargo la estructura
académica italiana no presentaba la menor posibilidad de
especialización en esta materia.
Un día recorriendo librerías se topó con una
bellísima revista sobre caligrafía. Se llamaba <i>Calligrafia</i>
y allí fue donde conoció la existencia de la Associazione
Calligrafica Italiana. Cuenta la calígrafa que fue en ese
instante que, cual iluminación divina, comprendió
que era eso lo que ella quería hacer. No pasó mucho
tiempo y ya estaba sumergida en la empresa de especializarse como
calígrafa. Supo que tenía que poder sacar ventaja
de su estadía en el exterior y dedicó todo su tiempo
a formarse en cuanto curso dictara la Asociación.
Dejó su puesto en un estudio de diseño y dedicó
las horas del día a practicar lo que por las noches aprendía
en los diferentes cursos y seminarios.
Cuando regresa a la Argentina no duda en contactarse con quien fuera
su maestro en tipografía, Rubén Fontana y es él
quién la convoca para que se haga cargo de la sección
<i>Caligráfica</i> en la revista Tipográfica.
A partir de su experiencia de formación en Italia toma contacto
con calígrafos europeos y americanos que colaboran con varios
artículos de primer nivel académico. Este espacio
no sólo contribuyó a la difusión de la caligrafía
sino que sirvió de bibliografía de consulta en español
para las cátedras de tipografía y sus alumnos. Los
contenidos fueron siempre seleccionados de manera que cumplieran
con el interés de quienes tuvieran relación con la
tipografía y la caligrafía, con artículos teóricos/históricos
y artículos prácticos.
En 1997 Roballos pone en práctica cambios en los contenidos
de las clases de caligrafía en la materia Tipografía
I de la Cátedra de Rubén Fontana de la carrera de
Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires.
El enfoque que tenía de la caligrafía luego de su
formación en Italia le permitió pensar la caligrafía
en función de la tipografía y no como una mera expresión
formal.
El creciente interés en la disciplina hace que en 1998 surja
el grupo <i>Calígrafos de la Cruz del Sur</i>:
“Queríamos hacer algo con las letras, queríamos
hablar de ellas y amábamos escribir por eso hicimos todo
lo posible para difundirla de una manera tradicional que estuviera
instalada en la gente, las muestras de arte. Intentamos reemplazar
pinceladas por letras y así nos empezamos a meter en la gente.”
En los ocho años que duró la vida de este grupo dictaron
cursos en forma privada y también a nivel universitario no
sólo en Buenos Aires sino también en universidades
del resto de Argentina.Desde 2003 con la creación del estudio
Roballos/Naab, Roballos ha logrado consolidarse como profesional
de la caligrafía y es un referente indiscutible de la disciplina.
La caligrafía es una actividad que, debido a sus características,
confronta con las nociones enaltecidas por el Movimiento Moderno
–único paradigma reconocido– tales como: objetividad,
claridad y neutralidad. Características que generalmente
aparecen ligadas a la caligrafía como: ornamental, sensible,
curvilíneo, decorativo, artesanal; son aspectos que la lógica
patriarcal caracteriza como “femeninos” y que por lo
tanto el canon ha infravalorado y apartado a los márgenes
de la historia del diseño. La intensa labor de María
Eugenia Roballos, como diseñadora y calígrafa, sin
duda pone el jaque a cualquier intento de invisibilizar y borrar
su nombre de la historia del diseño gráfico argentino.
Griselda Flesler, Buenos Aires, febrero 2008.
1. Betina Naab, diseñadora gráfica graduada en la Universidad de Buenos Aires, comenzó sus estudios de caligrafía con María Eugenia Roballos. Siguió su formación con algunos workshops realizados en Italia y Estados Unidos hasta que en el 2002 se traslada a Londres donde obtiene el “Certificate in Practical Calligraphy” en la Universidad de Roehampton, único lugar en el mundo donde se puede estudiar caligrafía dentro de una estructura académica.
<< regresar